Un nuevo aniversario de Khalil Gibrán, el poeta libanés
El 10 de abril de 2011 se cumplieron 80 años del fallecimiento de uno de los más grandes poetas universales. Khalil Gibrán, según la transliteración más generalizada, Jalil Yibrán en español, o Ŷibrān Jalīl Ŷibrān en árabe, fue un ejemplo viviente de que no solo es posible, sino enriquecedora, la convivencia entre Occidente y el Islam.
Influencias múltiples
Pertenecía a la población cristiana maronita del norte de Beirut. Convertido en inmigrante a los 11 años, regresó a su Líbano natal en 1898. Nunca olvidó cultivar la lengua árabe junto con la de su país adoptivo, los EEUU, ni la lengua francesa de los colonizadores de su patria.
El mundo como encrucijada multicultural
Artista multifacético, publicó una de las obras más llenas de sensibilidad que puedan leerse. Pintor en París, crítico literario en Beirut, poeta y dibujante en Nueva York, fue el típico artista cosmopolita de su tiempo, que además vivía viajando de un continente a otro, hasta que en 1917 se estableció en EEUU.
Partidario de una forma de espiritualidad libre, se opuso a las instituciones religiosas. La pintura de William Blake lo impresionó profundamente.
Patriota y hombre universal
En 1910 fundó la organización política al-Halaga al-Dahabiyya cuya finalidad era colaborar con la emancipación del mundo árabe del dominio otomano. Diez años después fundó la sociedad literaria Al-Rabitah al-Qalamiyah que dejó una huella indiscutible en la literatura en lengua árabe.
En el año 1923 vio la luz su obra cumbre, El Profeta, que tuvo un inmenso éxito e impacto hasta la actualidad, al punto de considerarse el segundo libro más vendido después de la Biblia.
Sus últimas obras fueron Jesús, Hijo del Hombre (1928) y Los Dioses de la Tierra (1931). Como muchos poetas de su tiempo, falleció pobre y enfermo en Nueva York. Su cuerpo está enterrado en la ciudad libanesa que lo vio nacer, Bisharri.
Un monumento en Washington, el Khalil Gibran Memorial, lo recuerda como El poeta-filósofo.




