Desarrollo de competencias: tres recomendaciones importantes
Las competencias, aunque dependen de conocimientos y habilidades, representan nuestras capacidades para responder a situaciones complejas. El desarrollo de competencias, fruto de una creciente preocupación de nuestra época, depende de nuestra experiencia para movilizar conocimientos, controlar nuestros resortes emocionales, construir sabiduría e inteligencia colectivas e incorporar las tecnologías de nuestro tiempo.
¿Qué son las competencias?
A partir de 1974, cuando es notorio que la información se vuelve más abundante y accesible, como resultado de los avances tecnológicos, surge la idea de que las personas no deben aprender solamente conocimientos y destrezas, sino qué uso darles en diferentes situaciones.
Entre 1975 y 1978 varios estados de EEUU promulgaron leyes sobre competencias mínimas.
Todos los expertos europeos en educación, desde Perrenoud (1998) a Coll (2007) defienden la idea de que la competencia supone la movilización del conocimiento.
Los organismos internacionales como la OCDE a través del Programa PISA (2002) así como la Comisión Europea (2004) relacionan las competencias con la ejecución de tareas en matemáticas, lengua y ciencias.
El Ministerio de Educación del Gobierno de España considera competencias básicas aquellos aprendizajes que son imprescindibles para lograr la realización personal, el ejercicio de las actividades de la ciudadanía y el aprendizaje permanente.
La clasificación de competencias que realiza es la misma de la Unión Europea:
- Competencias en comunicación lingüística y matemática.
- Competencias en conocimiento e interacción con el mundo físico.
- Tratamiento de la información y competencia digital.
- Competencia social y ciudadana.
- Competencia cultural y artística
- Competencia para aprender a aprender
- Autonomía e iniciativa personal
La movilización del conocimiento
El conocimiento significativo, que es el que se construye estableciendo relaciones entre contenidos, se opone al conocimiento inerte, que no se utiliza.
Ausubel y su discípulo Novak (1990) consideran que los mapas conceptuales están relacionados con la formación de redes de neuronas y que cada conocimiento que se adquiere deja su huella neural. Ya en 1945, Donald Hebb vinculaba el desarrollo cerebral con la experiencia.
Las competencias dependen de nuestra experiencia en relacionar y aplicar conocimientos en diferentes situaciones.
El control sobre las propias emociones
Reuven Baron y Antonio Damasio (2010) han demostrado que la capacidad para la automotivación radica en el hemisferio izquierdo y puede educarse.
Este cumple la función de regular las emociones primitivas, que pueden provocar bloqueos cognitivos. Pero, bien dirigidas, representan un timón ético que es básico para los valores sociales y las competencias emocionales.
El desarrollo de las competencias sociales y digitales
Las competencias dependen de nuestra capacidad para trascender el enfoque de la persona aislada.
Una sociedad tecnológica y socialmente compleja, como será la del siglo XXI, requiere actitudes colaborativas y una creciente actividad con las TIC para producir la sinergia necesaria.
Se trata de actitudes que favorecen el desarrollo de competencias profesionales.



